lunes, 17 de octubre de 2016

El periodista develando la perversión del poder



La última entrevista realizada al presidente de la República, por el periodista Andrés Carrión, evidencia de forma nítida  el tipo de poder que ha gobernado en estos últimos 10 años el país. La actitud prepotente y cínica del  funcionario público puso de manifiesto en su desfigurado rostro la faz desfigurada de la política y la democracia ecuatoriana. 


La política, entendida como el espacio interhumano en el cual se debaten los  asuntos de interés compartido y se proyecta el destino común, tiene que permitir relaciones de reconocimiento intersubjetivo que afirmen la identidad  del ser social como ser de lenguaje y comunicación. Es bueno recordar esto, de lo contrario ayudamos a naturalizar la pervertida práctica política por la cual los seres humanos se denigran en su condición de seres de razón y entendimiento.  De seguro, es esta corrupción la causa de que la población  y especialmente  la juventud rechace la política, con lo cual también contribuye a que su perversión se  profundice y amplíe.

Durante la última década, A. PAIS impuso como política de gobierno el menosprecio sistemático  a la sociedad en general y a su expresión crítica en particular.  Esta política del menosprecio a la sociedad se ha operacionalizado a través de: 1. la concentración y fortalecimiento extremo del  poder Estatal en detrimento de la organización política autónoma de la sociedad civil.   2. La reducción de todos los poderes del Estado al control del poder Ejecutivo y de éste al poder personal del Presidente. 3. La cooptación por el Ejecutivo de todos los órganos de control del Estado. Toda esta concentración del poder político, a su vez, está al servicio de la acumulación de capital regional y mundial.

 Esta absoluta concentración del poder estatal es en sí misma un movimiento de menosprecio de la sociedad, el que se ha hecho nítido en el humillación cotidiana y sistemática  a pueblos y organizaciones indígena-campesinas, ecologistas, periodista, estudiantes, mujeres, trabajadores, médicos, profesoras,  etc.
   
¿Qué significa este menosprecio gubernamental en contra de la sociedad y cuáles son sus consecuencias?

Significa no reconocer a la sociedad, no a la sociedad abstracta de la que se han valido para su publicidad política  en su gastada frase “La patria es de todos”, sino a la sociedad concreta, aquella que se expresa en sus organizaciones políticas, culturales, ideológicas y  en sus individualidades. La política del menosprecio impulsada por el gobierno de A. PAIS se ejecuta de tres formas:

A nivel práctico, el Estatal/presidente de manera violenta limita la libre disposición de los cuerpos de la resistencia, a través de  la criminalización de la lucha social. Esta humillación arrebata a los integrantes de la sociedad su estatuto de personas.   

A nivel jurídico,  el Estado/presidente sustrae sistemáticamente determinados derechos a la sociedad, a través de leyes que violan derechos humanos. La desposesión jurídica que  suspende a los miembros de la sociedad su estatuto de sujeto de derechos, moralmente igual y  plenamente valiosos.
A nivel ético, el Estado/presidente desvaloriza formas de vida individual y colectiva, a través de la injuria y deshonra sistemática ventilada de manera pública.  El menosprecio ético usurpa a los ecuatorianos la valoración social, que sus culturas, han otorgado a sus autorrealizaciones.

La política del menosprecio impulsada y ejecutada por el gobierno de A. PAIS amenaza con: Provocar  una lesión fundamental  asociada con el sentimiento de estar indefensos frente a la voluntad del poder total del  Estado. La pérdida de la confianza entre los integrantes de la sociedad y de cada uno de éstos en su mundo social. El quebrantamiento de la autoconfianza de la sociedad en sus capacidades para gestionar de forma autónoma y soberana su vida común.  La pérdida del autorespeto tanto como individuos particulares así como sociedad. Una incapacidad de poder atribuir valoración positiva a nuestras capacidades individuales y colectivas. Perdida de la autoestima personal y social que favorece el sometimiento neocolonial.  

La sociedad ecuatoriana está en serio riesgo de perder la confianza en sí misma, después de una década de menosprecio estatal  sistemático impulsado por el gobierno de la mal llamada “Revolución Ciudadana”. El candidato de PAIS que quiere presentar un rostro amigable debería responder a su silencio cómplice con esta política perversa.     


Por nuestra parte como sociedad, tenemos que impulsar la resistencia y  la lucha por exigir se nos reconozca como personas, como sujetos de derechos y con valoración social afirmativa.

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