miércoles, 5 de junio de 2019


La democracia de las empresas




En el Ecuador, gracias a investigaciones periodísticas, se han hecho públicos documentos que confirman la financiación de las campañas electorales de A.P. de los años 2013 y 2017, por varias empresas nacionales e internacionales. Revelación que no sorprende, pues la asociación comercial entre gobiernos y empresas estaba clara, solo faltaban los documentos que la confirmen.   

Es importante entender que lo que se revela con estas evidencias va mucho más allá de un comportamiento inmoral de funcionarios estatales, sin con esto querer decir que no haya en ellos una actitud ética absolutamente censurable.  Si no llevamos el análisis al nivel estructural de la corrupción política, seguiremos sosteniendo el saqueo institucionalizado en el Estado y la Democracia liberal y, por lo tanto, seremos cómplice de nuestra miseria como sociedad.

lunes, 29 de abril de 2019


La democracia de las élites y sus efectos desastrosos


Después de 40 años de retorno a la democracia, los resultados de la aplicación de la democracia de las élites es una historia de saqueo de los bienes comunes, que ha generado mayores niveles de desigualdad económica, social y cultural en el país. El empobrecimiento social y ambiental  ha crecido al mismo ritmo de crecimiento de la deuda externa.

Esta historia la podemos dividir en tres períodos de despojos, entre los cuales hay por supuesto una continuidad económica dentro de los ciclos de la acumulación de capital, en una discontinuidad política que asegura la primera.

El primer periodo, conocido como neoliberal,  va desde el  año 1980  con la asunción al poder de Oswaldo Hurtado después de la muerte de Jaime Roldós,  hasta el año 2015 con la defenestración de Lucio Gutiérrez. Época caracterizada por la aplicación de la política neoliberal en toda la región, la misma que generó el deterioro de las condiciones de vida de la población, por efecto del debilitamiento del mínimo estado de bienestar que existía y  la destrucción de la política social, la privatización de las empresas públicas que se vendieron a costos irrisorios en beneficio de los compradores, por disposiciones del programa de ajuste y ordenada en las cartas de intención con los  organismo de crédito  internacionales. Esta primera época de saqueo tuvo dos momentos de vandalismo extremo: a) La sucretización de la deuda externa privada en el  gobierno de Oswaldo Hurtado, quien mágicamente convirtió la deuda en dólares que privados contrajeron fuera del país, a deudas en sucres con el Banco Central del Ecuador. Así, todos los ecuatorianos, a través del Estado, terminamos pagando la deuda externa en dólares de unos pocos sátrapas que se beneficiaron de este atraco.  b) El feriado bancario y posterior dolarización en el gobierno de Mahuad en el año 1999,  mecanismos de robo directo a lo ahorros personales y familiares de los ecuatorianos. Literalmente nos metieron la mano en las cuentas y sustrajeron nuestro dinero de manera descarada e infame. Y luego la dolarización que permitió a unos pocos enriquecerse de este proceso por tener información privilegiada del Estado y comprar dólares anticipadamente.

El segundo período, denominado progresista,  va desde el año 2006 con la llegada a la administración del Estado del gobierno de Alianza País en su época correísta,  hasta el fin de la misma en el año 2017. En esta década el Estado creció debido a los altos precios  del petróleo y la inversión estatal se disparó, con lo cual se dio una transferencia de capital a las empresas nacionales e internacionales ganadoras de los contratos públicos. El obsceno saqueo de la riqueza natural y social se hizo vía profundización salvaje de extractivismo, despilfarro de capital nacional en construcciones, muchas de ellas innecesarias, todas con sobre precios escandalosos, y la mayoría mal hechas; es decir un obsceno saqueo sobre la base de la institucionalización de las alianzas mafiosas y corruptas entre el gobierno “revolucionario” y la gran corporación capitalista. A diferencia del primer período, este además estuvo marcado por un creciente conservadurismo cultural que limito avances en la lucha por la descolonización y despatriarcalización de la sociedad, un creciente autoritarismo que debilitó en extremo los tejidos sociales y comunitarios donde se fecunda la resistencia y la lucha de los pueblos.  Se instaló un estado controlador, penalizador y criminalizador de la lucha social con una estrategia de dominación ideológica, jurídica y comunicacional calculada y sistemáticamente aplicada. Al finalizar esta década progresista, no solo que la mayor parte del capital que ingresó por altos precios del petróleo fue a parar a manos de las corporaciones privadas y de los funcionarios corruptos que se enriquecieron de su función pública, sino que además quedamos con una mayor deuda externa que cuando el gobierno asumió el poder.  

El tercer período, que lo podemos llamar de retorno al neoliberalismo con rostro cuántico, es el que empieza con la llegada del  gobierno de Lenin Moreno, valga aclarar, grupo que participó activamente en la década correísta y que se engendró en la misma. A los dos años de asumido el cargo podemos claramente ubicar su alineamiento con la política económica dictada por el FMI. Para algunos funcionarios del gobierno, incluido el presidente, es algo que “toca porque la mesa no estaba servida”,  es “algo obligado” por la crisis provocada por el gobierno anterior, etc. etc.  Para otros, los más eufóricos, “hay que abrirse al mundo”, al libre mercado, a la globalización, etc., etc.  Lo cierto es que están dispuestos a aceptar y a aplicar sumisos y agradecidos la carta de intención firmada con el Fondo y además nos quieren obligar cual limosneros  a agradecer que semejantes “ángeles financieros” nos vuelva a hacer caso. Ahora toca entonces vender o concesionar, para el caso es lo mismo, lo mejor de la infraestructura productiva y  de servicios que se consiguió en la década pasada; pero, claro, como no funciona por la ineficiencia de las empresas públicas y lo mal construidas que están, hay que venderlas a lo que paguen y además agradecer. Negocio redondo, primero traslado el capital nacional a las empresas constructoras y luego porque las inversiones estatales no funciona las vendo o concesiono a la empresa privada. Pero ahora además quieren el negocio del siglo que no pudieron tenerlo en el siglo pasado. Hoy vienen por la seguridad social, hoy quieren privatizar el futuro de todos y lo justifican en la supuesta desfinanciación del IESS, la misma que fue orquestada en el gobierno anterior. El correísmo saqueó al IESS y ahora está listo para venderlo al mejor postor.   
La fórmula mercado-estado-mercado, o neoliberalismo-progresismo-neoliberalismo, ha sido el éxito del saqueo de la democracia de las élites. A nombre del progreso, el crecimiento, económico, el desarrollo, la salida de la crisis y de la pobreza, la patria y toda la retórica demagógica del poder, en estos cuarenta años de democracia de privilegios coloniales, patriarcales y capitalistas han saqueado la naturaleza, los territorios, el trabajo y han hundido a la sociedad en el empobrecimiento ecológico, social, cultural, e ideológico. Pero no basta con este saqueo económico, además todos los responsables de este desastre en sus distintas épocas salen pública e impúdicamente a venderse como los salvadores de la patria. Ahora vemos a los responsables de la sucretización dando lecciones de ética y patriotismo, a los responsables del feriado bancario y la dolarización hablando de cómo salvar al país de la crisis económica, a los correístas defendiendo el derecho que ahora dicen tienen a la resistencia y a la lucha social que ellos en su gobierno criminalizaron. Estos “demócratas” no solo que son totalmente antidemocráticos, sino que además hacen gala del cinismo más detestable del servilismo de las élites que han gobernado este país a espaldas de la sociedad y a beneficio individual y corporativo.   

lunes, 7 de enero de 2019


La perversidad de los gobiernos y su  historia de nuca acabar




El ministro de economía, así como otros altos funcionarios gubernamentales, representantes empresariales, analistas económicos liberales e incluso algunos medios de comunicación justifican la eliminación del subsidio a la gasolina, decretada por el gobierno, en nombre del principio redistributivo que reza: los que más tienen que más paguen y a nombre del principio de “honestidad pública”  de que sinceremos las cuentas fiscales. Un discurso marcado de referencias a la justicia social y al bienestar de los más necesitados envuelve una política de ajuste económico,muy conocida por nuestros pueblos y a la que combatimos en las décadas de los  ochenta y noventa del siglo pasado.

miércoles, 11 de julio de 2018


Los hilos ocultos de la corrupción



La corrupción estructural e institucionalizada que se consolidó y amplió en la última década con el gobierno de la mal llamada Revolución Ciudadana, hoy por la presión de la sociedad se empieza a destapar y mostrar su obscena operación por medio del trabajo que realiza el Consejo de Participación Ciudadana y Control Social transitorio y las nuevas autoridades de Control puestas por el mismo.

martes, 19 de junio de 2018


La herencia imperdonable del progresismo latinoamericano



Como es de conocimiento público, Iván Duque candidato de la derecha colombiana por el uribista Partido Centro Democrático ganó las últimas elecciones presidenciales en el vecino país. Más allá de los discursos demagógicos que todo proceso electoral mercantil promueve, la victoria de Duque es sin lugar a dudas la victoria de la visión económica más neoliberal, de la visión política más autoritaria y de la visión ideológica más conservadora de la sociedad colombiana. Para muchos políticos y analistas, Duque representa una tendencia fascista que implementaría un  régimen de terror y destrucción en el vecino país.  

El triunfo de Duque consolida en el subcontinente una clara tendencia de la derecha latinoamericana, en clara articulación a los intereses más abyectos del capitalismo en su época tardía, caracterizado por su criminalidad, mafiosidad y brutalidad en contra de los pueblos, sus territorios y la naturaleza. Esta rearticulación de la hegemonía económica, política y sobre todo ideológica de la derecha latinoamericana abiertamente neoliberal, después de su derrota a fines del siglo pasado gracias a la alta movilización social, es posible por el fraude histórico protagonizado por el progresismo. En otras palabras, fueron los gobiernos progresistas los que prepararon el camino para la vuelta triunfante y legitimada  de la derecha latinoamericana. Fue la traición del progresismo a las  luchas, resistencias y demandas de los pueblos la que consiguió  limpiar la cara de la derecha de sus crímenes económicos, políticos y jurídicos; de todas las  violaciones sistemáticas a los derechos humanos que cometieron durante sus sucesivos gobiernos. Las prácticas autoritarias y corruptas que los  progresismos instauraron como política estatal para garantizar los negocios extractivos del capital, son las que prepararon el camino para el regreso blanqueado de la derecha. Mucha de la jurisprudencia que el progresismo produjo será muy útil para los remozados gobiernos de la derecha, quienes aprovecharan de ella pero no tendrán que asumir su autoría, la misma que será endosada a la izquierda, hoy nuevamente demonizada como el peor mal para la sociedad.

La herencia del progresismo que los pueblos no pueden olvidar ni perdonar, es el lavado de cara ideológico a la derecha capitalista más radical, que la limpia de todos sus crímenes históricos.  Este imperdonable legado es el que hoy, entre otras cosas, se expresa en el triunfo de Duque en Colombia, quien usó al progresismo y su fraude histórico para asegurar su llegada a la presidencia, en base a la consigna ideológica de  «vencer la amenaza de la izquierda, y combatir la miseria que trae el socialismo del siglo XXI a Colombia». Retórica fascista que en el fondo plantea la guerra total en contra de todo intento de transformación social que busque más equidad, paz con justicia, libertad, defensa de los territorios, de los pueblos y de la naturaleza.  Gracias al nefasto legado progresista, hoy la derecha aparece nuevamente  como el ángel de la historia latinoamericana, enviado por la sagrada democracia liberal, a proteger a la sociedad de “los socialistas hijos del  demonio comunista”. La historia se repetir nuevamente, ahora, como comedia. 

El problema de este discurso fascista es  que en la denominación de los socialistas hijos del demonio comunista  entran todos los pueblos, colectivos  y personas que se resistan a la salvaje avanzada de los negocios del capital en la región. De hecho, en todo América Latina y específicamente en Colombia los asesinatos de dirigentes campesinos, indígenas, de defensores de los derechos humanos y de la naturaleza que van en aumento, ahora nuevamente serán justificados a nombre de la democracia y la guerra en contra del comunismo. El progresismo nos regresó en la historia más de medio siglo,  todo lo que los pueblos logramos en el terreno ideológico para legitimar nuestras  luchas por justicia y libertad  nos lo han arrebatado en el juego perverso de los progresismos y la derecha.     

martes, 12 de junio de 2018


Poder, bendito y maldito poder:  el destino de sus encarnaciones individuales

 


Sin lugar a dudas el poder en general y el político en particular se encarna temporalmente en ciertas personas, que hacen uso y muchas veces abuso de él para beneficio propio y de su círculo de amigos, con los cuales comparten las delicias circunstanciales del mismo. Privilegio, este, que lo pagarán muy caro.

El poder es, creo, autocomplaciente, se explica en sí y para sí mismo, tiende a su acumulación,   en razón de lo cual se transforma en poder de dominación. Así,  el poder se posa violentamente sobre la humanidad y la naturaleza, es acción de dominar, domar, reprimir, destruir. En realidad el poder no pertenece a nadie, se pertenece a sí mismo, igual que el capital que, al final, no responde a ningún individuo particular, sino a sí mismo como lógica de acumulación sin fin. Los individuos particulares en los cuales se encarna solo son su posibilidad de mantenerse, reproducirse y acumularse al infinito, extendiendo cada  vez más su dominio.  Se trata de la mayor expresión del extrañamiento humano respecto de sí mismo.

El desconocimiento que los individuos o grupos particulares que temporalmente lo encarnan, es lo que permite que el poder crezca en su dominio por acumulación, por lo cual estos individuos deben creer que ellos tienen el poder y no que es el poder el que los tiene a ellos. Esta extrema enajenación  que sufren los individuos que personifican circunstancialmente el poder es absolutamente necesaria para su reproducción. Esto explica los estados delirantes de estos individuos colonizados por el poder, como por ejemplo los caudillos, los reyes, los gobernantes, los directores, los jefes, etc., que creen que lo son por alguna predestinación metafísica de sus cualidades personales. Es, obviamente, muy funcional a la reproducción del poder el delirio de sus encarnaciones individuales, pues mientras más delirantes más mueven la lógica de dominación que afirma el poder por el poder. Mientras más enajenados más violentos, mas autoritarios, más represivos, más amos  dominadores y por lo mismo más y mejores siervos del poder en su voracidad por acumularse.   

Mientras mayor servidumbre de las personificaciones del poder a su mandato (¡domina!) mayor su destrucción humana, pierden toda voluntad de humanización, en la voluntad de poder, del Poder. Cuando el  delirio de esta servidumbre del poder llega al límite de su posibilidad, ya no son útiles para los planes de reproducción del poder, necesitan ser eliminados, sacrificados en la plaza pública. Esto significa que de un momento al otro, sin proceso que suavice el impacto, son expulsados de los dominios del poder y devueltos a su terrena humanidad, pero totalmente destruidos en esa misma humanidad. Se convierten en la víctima a sacrificar para que el poder se recomponga del desgaste de su propia acción de dominio, la destrucción de la persona que encarnó el poder es el alimento del propio poder para seguir expandiéndose.

Solo para ejemplificar lo dicho, obsérvese el destino trazado anticipadamente para uno de gobernantes más serviciales  del poder, que ha tenido el país. Pasó, en un año, de ser el ungido todo poderoso a un vulgar delincuente y secuestrador.  Será real o simbólicamente sacrificado en la plaza pública, porque su cuerpo físico o simbólico inmolado  es requerido por el poder para empezar su nuevo ciclo de acumulación.   





          
    


martes, 5 de junio de 2018


El falso debate Correa-Moreno




En el año de gobierno de Moreno se ha operado una serie de cambios en lo político, que han conseguido, más que ampliar el ejercicio democrático, echar abajo una serie de disposiciones jurídicas que coaccionaban la participación política autónoma de la sociedad, incluso la oficial dirigida desde las estructuras jurídicas y políticas estatales.