jueves, 20 de febrero de 2014


Que si no se vota por los candidatos de Alianza País se hace el juego a la Derecha
Que si no se vota por los candidatos de Alianza País se pone en riesgo el proyecto

La gran falacia


Quiero  analizar estas dos amenazas-chantajes que el gobierno ha lanzado al pueblo de Quito.
1.       No considero que el no apoyar al candidato a la alcaldía de Quito de Alianza País signifique que la izquierda apoye o le haga el juego a la derecha, realmente dicha afirmación no tiene ningún argumento que la sustente. No estar de acuerdo o no apoyar al candidato correísta no significa apoyar al candidato de la derecha, simplemente significa no apoyar al candidato de Alianza País, eso y no más que eso. Lo que deberían preguntarse los encargados de la política del Gobierno es ¿por qué muchos quiteños entre los que se encuentran progresistas y de izquierda  no quieren apoyar al candidato Barrera? La contestación a esta pregunta quizá les podría ayudar a entender en que se equivocaron, o mejor a entender las consecuencias de su ejercicio político. Es fácil proyectar en otros sus propios errores, querer que otros asuman las consecuencias de sus decisiones  políticos, lo difícil es reconocer y asumir que el rechazo que los quiteños están demostrando hacia la candidatura a la alcaldía de Quito de A.P. es su responsabilidad.
Tampoco considero que sea un problema de pequeños errores, de poca simpatía y carisma del candidato oficial, de una mala campaña electoral, menos aún de la supuesta miopía de los sectores democráticos y progresistas de esta ciudad que no ven la conspiración de la derecha mundial en contra de la Revolución Ciudadana.  Creo que el problema de fondo es que  tensaron demasiado su abuso de poder, su autoritarismo y su prepotencia, y algo más de fondo, creo que al interior de Alianza País se van decantando y sincerando las cosas. Más allá de que toda la plana mayor del Gobierno haya salido a pedir el voto por Barrea considero que el grupo Barrera ciertamente ya no resulta funcional para el proyecto de la R.C. sirvieron cuando era necesario poner una cara “progresista” al proyecto, sirvieron cuando había que cooptar movimientos sociales, dirigentes sociales que los grupos “progresistas” del gobierno conocían, sirvieron para cantar las canciones protestas, para llenar plazas trayendo gente de provincia para que “apoyen”  al gobierno, sirvieron para hacer las contra marchas y deslegitimar las manifestaciones sociales críticas, sirvieron para pasar información sobre la izquierda disidente, etc. Más allá de eso ya nos son necesarios, ya no sirven, se vuelven ineficientes y molestos.  Al parecer la ex “izquierda” en el Gobierno va dejando de ser útil y, por lo tanto, es prescindible a un proyecto que se decanta abiertamente de derecha y que requiere cuadros propios como el Vicepresidente, por poner el ejemplo más visible. 
Me parece que cuando se trata de concretar los negocios capitalistas, donde se juega el proyecto real del Gobierno,  los ideólogos progresistas ya no tienen cabida ni así se subordinen. Así, no creo que tenga sentido ni sea verosímil la descabellada acusación de que por no votar por el candidato Barrera el proyecto se cae. Como ya lo ha dio en varias ocasiones el presidente “trabajar con la derecha sensata  es preferible a trabajar con la izquierda infantil”, así que el proyecto real de la revolución ciudadana no tendrá problema en trabajar con la derecha de Rodas si está es sensata, léase si comparten los mismos intereses económicos.  Al parecer, la supuesta izquierda en el gobierno será la gran perdedora de estas elecciones, no por infantil sino por infuncional para los intereses de la nueva burguesía que se levanta con la R.C. Así, los espacios de poder que se reparten en las elecciones tienen que ser para los miembros propios de las clases dominantes y no para los advenedizos que ya tienen que retirarse.
2. ¿Cuál es el proyecto que está en riesgo?  La explotación de los recursos naturales (Yasuni, Intag, Cordillera del Cóndor, etc., …..) los negocios con los chinos, el fortalecimiento de una nueva burguesía ecuatoriana articulada al tan mentado cambio de matriz productiva, el negocio de los transgénicos, los negocios de las hidroeléctricas, los negocios con la Comunidad Europea  (TLC), los negocios inmobiliarios, etc. etc. Debo decir que ese proyecto no es el proyecto de la mayoría del pueblo ecuatoriano que durante la larga noche neoliberal lucho por acabar con esos negocios que desfalcaban al país. 
O acaso será el proyecto que destruye la naturaleza, destruye los tejidos sociales comunitarios, destruye las organizaciones y movimientos  sociales autónomas, que divide  el movimiento indígena, que destruye los sindicatos de los trabajadores,  que compra dirigentes, etc, etc, etc. Debo decir que ese tampoco es el proyecto de la mayoría del pueblo ecuatoriano que durante toda su historia ha luchado por su soberanía político ideológica, por su autonomía político organizativa, por formar a sus dirigentes, por defender el valor de su trabajo, su diversidad étnica y cultural,  por defender la naturaleza.
Puede ser que estén hablando del proyecto de fortalecer el Estado Burgués que garantice los negocios capitalistas y amplíe el marco mercantil en la sociedad;  de la manipulación perversa de las reivindicaciones de los pueblos ancestrales como el Estado Plurinacional y el Sumak Kawsay en función del reencauchamiento del Estado nacional burgués, del paradigma del progreso y el desarrollo occidental capitalista. Otra vez digo que ese no ha sido el proyecto del pueblo ecuatoriano que ha luchado por ciertamente construir un Estado Plurinacional que exprese la diversidad territorial, étnica, cultural y lingüística de esta sociedad. Un pueblo que tal vez quería una sociedad sin Estado, una sociedad del sumak kawsay donde las ilusiones de la modernidad capitalista ya no guíen nuestro destino, sino un nuevo horizonte de sentido que nos lleve a construir una vida plena por fuera del marco capitalista y sus vanas promesas. 
O, quizá se refieran al proyecto político de corte autoritario que censura el pensamiento crítico y disidente, que censura la opinión, que criminaliza la lucha social persiguiendo, juzgando y encarcelando a dirigentes sociales acusándoles de terroristas; que encarcela a jóvenes por reunirse a discutir políticamente, que sanciona a  estudiantes secundarios por manifestarse en la calle, que cierra organizaciones ecologistas, que censura y prácticamente prohíbe la libre asociación de los ciudadanos  (decreto 016), que criminaliza la sociedad con un Código Penal  conservador, que reprime las manifestaciones callejeras, que investiga la disidencia de izquierda, que controla todos los poderes del Estado, que manipula y utiliza las elecciones para legitimarse,  etc., etc. Otra vez tengo que decir que este no ha sido el proyecto de la mayoría del pueblo ecuatoriano  que ha luchado por una sociedad más horizontal, más democrática, más participativa, más libre, más disidente, más crítica, más dialogante.
O estarán hablando del proyecto de gobierno basado en la descalificación y humillación permanente de los sujetos críticos;  basado en una visión retrógrada, conservadora y moralista  sobre los derechos de las mujeres, de las diversidades sexuales y de género; basado en una moral reaccionaria sobre el poder que no admite el humor, la irreverencia, el pensamiento crítico, etc. Otra vez tengo que decir ese no es el proyecto de un pueblo que ha peleado por conquistar derechos, libertades, espacios democráticos; un pueblo que se ha caracterizado por una resistencia alegre, carnavalesca, una resistencia festiva y solidaria que rompe con la solemnidad de los poderes autoritarios.
Definitivamente este no es el proyecto del pueblo ecuatoriano ni de la izquierda, si es, sin duda, el proyecto de la derecha dentro y fuera del gobierno.    
A aquellos que ahora piden el respaldo de la izquierda y de la ciudadanía democrática para el candidato a la alcaldía del A. P. debo decir que este pedido no resiste ningún argumento. La respuesta a tal pedido es una pregunta:
Dónde estuvo y que dijo la “izquierda” en el gobierno cuando se reprimía en Dayuma, Victoria del Portete, Río Grande, Intag; dónde estuvieron cuando se perseguía, se juzgaba y encarcelaba a los dirigentes indígenas, campesinos y montubios por defender los territorios y la naturaleza; dónde estaban cuando se detuvo y encarceló a los 10 compañeros de luluncoto y a los chicos del Central Técnico; donde estuvieron  cuando  se humilló públicamente a  Jaime Guevara y a tantos otros compañeros por expresar su disconformidad con la política del Gobierno? Dónde estuvieron cuando se persiguió y enjuició a Juan Carlos Calderón, Cristian Zurita, Fernando Villavicencio, Klever Jiménez, Carlos Figueroa  por denunciar irregularidades? Qué dijeron cuando se sancionó e insulto a Bonil por hacer una caricatura; qué dijeron cuando se descalificó a la Hermana Elsi Monge, eterna defensora de los derechos Humanos; qué dijeron cuando se decidió explotar el Yasuní, qué dijeron cuando se negó a las mujeres violadas el derecho al aborto y a las parejas diversas el matrimonio igualitario? la lista es demasiado larga, lo cierto es que se reduce a una  ¿dónde estuvo y que dijo la “izquierda” del Gobierno cuando éste maltrataba al pueblo y no escuchaba sus demandas?
Espero que haya dado algunos elementos que aporten para  entender por qué el pedido que hacen ciertos sectores “progresistas” del gobierno y otros pocos individuos afines al mismo no se justifica en lo absoluto. Y por cierto no creo que la izquierda y la ciudadanía que no va a apoyar al candidato de A.P. consideren que está haciendo el juego a la derecha, no somos tan ingenuos como creen.



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